lunes, 13 de junio de 2011

VIENTOS DEL PUEBLO


Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta.
Miguel Hernández.






Prensad el corazón que duerme unido
aunque este huela mal, no está podrido
cuesta regresarle los latidos
si le roban tanto amor y tan seguido.

Confunden con sus siglas y su historia
embaucan con principios que convencen
ensucian la verdad con tanta escoria
y buscan el poder que les corrompa.

Sólo quieren más, el "yo" bien alto
parásitos del dolor y la injusticia
cobran el tributo a la codicia
con fantasmas del pasado y sus engaños.


Hoy no me sindico en el rebaño,
hoy no rezó al dios de los trileros
hoy me baja el sueldo el desengaño
hoy no cobro el domingo, ni tus besos.

Hoy tengo trabajo sin un techo
hoy tengo carrera sin salida
hoy tengo un amor que nunca veo
hoy debo a la izquierda su franquicia.

Hoy roban a carcajadas los ladrones
hoy aún tienen más los que más tienen
hoy se cura el hambre con la muerte
hoy no usan el condón los penitentes.

Vamos a despertarnos del suicidio
vamos a gritar mucho más fuerte
han de madrugar otros principios
vamos a quemarles los papeles.

Vamos a repatriar a los mezquinos
vamos a arrasar cualquier frontera
vamos a vestir al peregrino
vamos a mudarles de planeta.



lunes, 11 de abril de 2011

EL PRIMER DÍA DEL ÚLTIMO VERANO



Ahora, en un todo vivido,
el destino, a vueltas, una absurda mentira,
el Dios, infinito, mendiga quimeras,
el amor es la rosa de cenizas y humo,
la vida, condena. Los sueños, castigo,
la luna llena, redondo resquicio,
de sangre en las venas en vela de mayo,
menguando las penas de eternos letargos.

Ahora, en soledades cercanas,
caballero de vanidades, de escudero el orgullo,
olvidando motivos por ser todos iguales,
valedor de batallas en cien labios dispares.

Y de pronto, tus ojos
y de pronto me miras
y de pronto tus pasos desesperan mi vida,
fue un momento, palabras,
fue de noche, sonrisas,
y de pronto mi alma ya no era la mía.

Ahora recuerdo tus ojos,
los que lastime con desprecio,
los de la dulce amada,
los del amor verdadero,
los del pasado de entonces,
los del reflejo en el cielo
una noche de fiesta
en un portal de tu pueblo.

Y de pronto, tus ojos
y de repente me miras
y de repente, palabras
y de repente, sonrisas
y de repente me escondo
pues la intuición me desvela
y el corazón de este loco
ya no soporta más penas. 





lunes, 7 de febrero de 2011

INCIPIENTE

 
Incipiente... amor mío, las palabras queden.

Inerte concilio a bandazos
el único sentido abrazo
que brindó la muerte
a un amor sin tormenta,
haya querido la suerte
que el aire nos diese de frente
en nuestra hendida veleta,
pues sin saber si sentías
resignado a que no sientes,
por no volver a quererte
huí de la despedida,
y sin saber lo que hacía
vestí de aliento tus ojos,
en los reflejos de otoño
con lenguas de rebeldía.

Lloré más por cobardía
que de sentimientos funestos,
ya no te estaba perdiendo
porque ya estabas perdida,
en alguna lejana orilla
de donde partiste sin remos,
ensamblando crisantemos
en un barco a la deriva,
sobre labios en tu boca,
flor de brisa latente,
no recuerdo, estoy ausente,
sería de loco a loca.

Besos de enamorada,
extraños, que denudaron
con el ladrón de los años
las noches de la alborada,
y se quedaron en nada.

Quién prodigase una vida
el sinsabor de la herida
que sangra cicatrizada,
o es un secreto oculto,
que en un siglo heredamos
por el camino más largo
el amor más profundo.