martes, 28 de agosto de 2007

DIVAGACIONES EN EL ÚLTIMO VAGÓN


Los besos que se olvidan
son hormigas que se pisan por la calle,
para mí, la excusa con la que me enfrento al día,
la sonrisa que desgrana más de un sol,
que contagia y desparrama,
es más de lo que un Dios hizo por mí.
 

Todo soñado en todo y en todo su reverso
haz o envés y un segundo después
el doble de todo eso.
 

Cuesta comprender como la misma energía
que junta los labios se disuelve sin sed.
 

Este último antojo y su miel
araña con uñas negras la cueva de mis secretos,
argucia siniestros retos con más cenizas,
toca la costra de mi ombligo y no se mueve el mundo.
 

Ahora como mendigo predico ejemplo
y el corazón todo recto choca en el muro,
dentro, un amor taciturno muere en el acto,
el huracán del impacto llora hacia dentro,
contra los recuerdos sin pasado, contra el cemento.
 

Me paro a descansar en el sufrimiento de otros ojos,
es clara la soledad que les rodea,
los dedos amarillos tiñen el humo
mientras mil ojos vacíos vuelan sobre las miradas,
no intento comprender porqué no piensan en nada,
tan cristalino dolor quema y escuece,
intento mentirme un poco pero anda bien gastada
mi antigua magia sin pretensiones,
con poder de sonrisa sobre la atmósfera
cambiando las lágrimas irreversibles
por deseos de niños que fueron hombres.
 

La duda que me ofreces es el beso que me falta
cuando todo se repite y sigue siendo extraño
como un socavón, un peldaño en la sopa,
el silencio es el lugar donde me callo,
hoy cumple un día sin años que te quitaste la ropa,
según mi calendario de desengaños
mañana seré ese extraño del puente que no te importa
y un suspiro después serás olvido
como en otro tiempo lo fue quien fue conmigo,
y me paro a descansar en el sufrimiento de otros ojos
deseando encontrar consuelo en sus miradas.