sábado, 31 de marzo de 2007

EN VENA


Te conoció… cada frase de sol a sol,
sin equipaje, debajo de la lluvia,
la única y la lujuria de ofrecer su corazón
con tratados de saliva, aroma en las esquinas
y la llave colgando del eco del espanto
entre dunas colindando a caballo
y un cielo blanco de guiñol.
 
-No tires la cuchara, le dijo a la muchacha.
Y pensó: este loco está loco de atar,
mientras, la ironía arrasaba su sangre,
sus ojos tras la mirada, tras un siglo después.
 
Se dejaron de frente inviernos y sueños
el orín del pañuelo de la capital,
se encontraron sin picos, se tiraron al suelo
y su lucha tan sólo fue dejar de luchar,
necesitaron extremos mordiendo los medios,
salidas tranquilas por la calle Mayor,
sudor de barra, pastillas, sinéresis,
practicantes de uso, medicina y alcohol.
 
La Atocha brillando de lluvias discretas,
en el metro figuras manchaditas de moho.
- Vete princesa, aquí duermo yo.
Su cara, espejismo, se embarró de pasado.
- Ana que es de tu vida, Ana soy yo.
 
Ella se alejó despacio como la última luz,
unos labios de fresa enraizados a fracaso
en calles perdidas por partidas de mus,
por motivos en vena, por perder el valor,
por amor sin receta en algún soportal
de la calle Mayor.

MI VIDA SIN TI


Mi vida sin ti es un baile de mudos
después de la cena a dos velas sin postre,
es una cama desnuda que no cambia de muda
y se viste de frío y la almohada doblada
es un sombrero de copa desprovisto de celos.
 

Mi vida sin ti es contigo de entierro,
una carta amarilla que remite el anhelo,
un reproche a dos bandas sin hacer carambola,
una bata de cola encolada a la silla
con perfil de doncella que perdió la cabeza.
 

Mi vida sin ti es el libre albedrío,
una plegaria diaria para que te metas un tiro,
un festejo perenne celebrando tu ausencia,
un enero perdido en mi mismo
sin orgasmos fingidos una vez por semana.
 

Quédate donde estabas y malogra a otro hombre
el dolor no se rompe si no existe consuelo,
y aunque digas te quiero, más de mil son mentira,
el primero pecado y después la costumbre,
sin madera la lumbre es ceniza.
 

Vas a ver cenicienta que cuando salgas de cuentas
yo ya he vuelto de putas y cuando mueras de vieja
yo seré primavera esperando tu abono
y Satán en su trono te echará del infierno,
sin Dios que te aguante no esperes princesa
las puertas abiertas camino hacía el cielo.

martes, 27 de marzo de 2007

PENSÉ


Pensé en escribirte otras tantas veces,
de esto hace apenas unas horas,
pensé que la poesía no madura
que lo había escrito todo.
 

Pensé en ser siempre ese ser vivo
que inmutable dibujaba las historias
de dos mundos juntos en dos bocas
al final del libro.
 

Pensé y pensé y ya no tenías sentido
ni contigo la fe ciega en mi conciencia
y vi lentamente escapar de espaldas,
de dentro de mí, a un niño
atravesando la puerta.
 

Ya sin él un vacío repentino
arrugó el corazón y su envoltura
y llamé locura al azar
que nada tiene que ver con la suerte.
 

Al menos eso pensé.

SIN QUERER


Hoy un adiós no compete al pasado
sobran los sentidos tras tantos años sin verte
y un inmenso abismo es nuestro lazo más fuerte.
 
Hoy no puedo más que pensar tu nombre
y ponerlo grande para intuir un ínfimo resquicio
de verdad en las grietas del recuerdo,
como yo lo recuerdo, no como ha sido.
 
Hoy un adiós perseguiría el aire,
se cansaría de no ser oído
disipándose en motas de polvo,
ahora sí, barridas por el viento.
 
Hoy no quedan laberintos sin salida,
se indican tus señales en la calle,
encuentro tu teléfono en la cabina,
tus ojos con arrugas terrenales
madrugan tras las puertas que se abren.
 
Hoy las preguntas se responden por si mismas,
la magia es un truco de patanes,
la esencia de una puta clandestina
pintando con rimel los lugares.
 
Hoy también falla mi memoria homicida
largándose la musa sibilina
con palabras banales.
 
Hoy conozco un poco más de nuestras vidas
como San Manuel Bueno, mártir
y colecciono las heridas
que se curan sin querer olvidarte.